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Una consulta habitual en farmacias durante los meses fríos

Con la llegada del invierno y el uso continuado de calefacciones, las consultas relacionadas con sequedad cutánea, labios agrietados e irritaciones leves se han convertido en una constante en las farmacias. Profesionales del sector señalan que durante los meses de enero y febrero aumenta de forma notable la demanda de productos para el cuidado de la piel, especialmente entre personas mayores, niños y usuarios con piel sensible.

El contraste entre el frío exterior y los ambientes interiores calefactados provoca una pérdida acelerada de hidratación en la piel, que se traduce en tirantez, descamación y pequeñas grietas, especialmente en zonas expuestas como manos, rostro y labios.

Labios y manos, zonas más afectadas

Los labios figuran entre las áreas más vulnerables durante esta época del año. A diferencia de otras zonas del cuerpo, carecen de glándulas sebáceas, lo que dificulta su capacidad natural para retener la hidratación. El resultado son labios secos, fisurados y, en algunos casos, doloridos, una situación que se agrava con hábitos como humedecerlos constantemente o la exposición prolongada al viento frío.

Las manos, sometidas además a lavados frecuentes y al uso de geles hidroalcohólicos, también concentran buena parte de las consultas invernales. La combinación de frío, agua y productos detergentes favorece la aparición de sequedad intensa, enrojecimiento e incluso pequeñas heridas, sobre todo en personas con piel atópica o sensible.

El impacto de la calefacción

El uso continuado de calefacción reduce la humedad ambiental y altera la barrera protectora natural de la piel. Dermatológos advierten de que esta situación puede empeorar problemas preexistentes como la dermatitis, la rosácea o el eccema, además de favorecer el envejecimiento cutáneo prematuro si no se compensa adecuadamente la pérdida de agua.

En farmacias se observa que muchas personas relacionan estos síntomas únicamente con el frío exterior, cuando en realidad el ambiente seco de interiores juega un papel clave en la aparición de molestias cutáneas durante el invierno.

Cambios de rutina y cuidado diario

Durante los meses fríos también se producen cambios en las rutinas de higiene que influyen directamente en el estado de la piel. Duchas más calientes y prolongadas, el uso de jabones agresivos o la reducción en la aplicación de cremas hidratantes contribuyen a empeorar la sequedad cutánea. Los profesionales recomiendan adaptar el cuidado diario a la estación, utilizando productos más nutritivos y reforzando la hidratación tras la ducha.

En el caso del rostro, la piel puede reaccionar con sensibilidad aumentada, rojeces o sensación de ardor, especialmente en zonas como mejillas y nariz, que están más expuestas a las bajas temperaturas.

Aumenta el cuidado preventivo

Las farmacias detectan un mayor interés por productos de cuidado preventivo, no solo cuando aparecen los síntomas, sino como parte de una rutina diaria durante el invierno. época del año Bálsamos labiales, cremas de manos reparadoras y tratamientos corporales nutritivos figuran entre los artículos más solicitados en esta.

Farmacia Jon Uriarte observa cada invierno un incremento de consultas relacionadas con el cuidado de la piel y ofrece asesoramiento personalizado para adaptar los productos a cada tipo de piel y situación, una demanda que se mantiene estable durante los meses más fríos.