Visitar la farmacia en otoño

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mujer estornudando con jersey amarillo y fondo rosa

El otoño es una estación rara, de transición, que huye del calor del verano, pero no suele alcanzar las temperaturas tan bajas de enero.  No obstante en Euskadi el mes de septiembre suele ser más caluroso y soleado que muchos meses de verano por lo que los contraste de temperatura está asegurados y los problemas que esto acarrea.

No es de extrañas que la vuelta al cole y a la rutina laboral esté también unida a “las visitas a la farmacia”.

Repasamos algunas de las principales causas de visitas a la farmacia en otoño:

Gripes y catarros. Los virus de la gripe y de catarros son habituales de esta época. Se pueden recomendar soluciones para la congestión y la mucosidad, además de medidas de prevención para reducir el riesgo de contagio cuando el virus ronda por casa (lavado frecuente de manos, ventilar habitaciones, uso de mascarillas…).

Alergias otoñales. Las alergias ambientales no son sólo un problema primaveral. Debido a las lluvias y la humedad, aumentan los ácaros y las lluvias y la alergia asociada a ellos. También hay algunas especies de polen en algunas regiones de España que proliferan a final de verano y comienzos de otoño. Los síntomas más frecuentes son la rinoconjuntivits, los estornudos, la congestión nasal…

Caída del pelo. Las hojas de los árboles no es lo único que cae en otoño. También es época de renovación del cabello, debido a distintos factores medioambientales. Es recomendable evitar las planchas y secadores, masajear el cuero cabelludo, peinar con cuidado y usar productos específicos.

Problemas de piel. La piel también sufre con el frío, el viento y la humedad y tiende a resecarse. Una dieta sana, una higiene concienzuda, una correcta hidratación o usar prendas que protejan la piel del viento frío son algunos de los consejos que pueden ofrecerse, además del uso de cremas hidratantes, o específicas para cada tipo de piel.

Hongos en los pies. El incremento de la humedad ambiental puede producir hongos en los pies, si no se cuidan adecuadamente. Conviene usar un calzado apropiado que proteja los pies del frío y los amientes húmedos, hidratarlos correctamente y, si fuera necesario, usar cremas específicas.

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