Con el cambio climático, la temporada de mosquitos ya no termina en septiembre
Hasta hace unos años, la llegada del otoño marcaba el final casi automático de la temporada de mosquitos. Ya no es así. Según Manuel García, director general de ANECPLA (Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental), los mosquitos empiezan a estar activos “cuando las temperaturas nocturnas mínimas superan los 10ºC, una situación que cada año se va produciendo antes y durante más tiempo, a consecuencia del cambio climático”. A eso se suma que el mosquito tigre (Aedes albopictus), especialmente resistente, ya está confirmado por el Ministerio de Sanidad y la plataforma Mosquito Alert en más de 150 municipios españoles. Por eso, mantener algunas plantas repelentes en casa sigue teniendo sentido bien entrado octubre.
Terraza, balcón y jardín
La citronela (Cymbopogon nardus) es la más conocida: su aroma cítrico intenso resulta especialmente molesto para los mosquitos y apenas requiere cuidados, aunque es sensible al frío intenso. El geranio citronela o geranio limón (Pelargonium citrosum) cumple una función similar gracias al aceite esencial que desprenden sus hojas, y tolera bien el sol directo y las temperaturas altas. La lavanda (Lavandula officinalis), además de repeler mosquitos, tábanos y moscas, aporta un aroma agradable para las personas; conviene colocarla en macetas junto a zonas de descanso o entradas, con suelo bien drenado y riego moderado.
El romero (Salvia rosmarinus) es otra opción de bajo mantenimiento, resistente a la sequía y útil en zonas soleadas.
Puertas y ventanas
En interior, la clave está en colocar las macetas junto a puertas y ventanas, los puntos de entrada habituales de los insectos. La albahaca (Ocimum basilicum) y la menta (Mentha spp.) son las más prácticas porque, además de repeler, se pueden aprovechar en la cocina; la menta crece mejor en semisombra y conviene mantenerla en maceta para controlar su expansión. La ruda (Ruta graveolens) es muy resistente y necesita poco riego, aunque hay que manipularla con cuidado porque puede irritar la piel en contacto directo. El laurel, colocado cerca de la entrada de casa, cumple una función similar.
Una ayuda, no una solución única
Las plantas repelentes reducen la presencia de mosquitos, pero no sustituyen a las medidas de protección específicas, especialmente donde ya se ha confirmado la presencia del mosquito tigre: mosquiteras en puertas y ventanas, eliminar agua estancada en macetas o platos, y usar repelentes cutáneos cuando se pasa tiempo al aire libre al atardecer, que es cuando esta especie está más activa.
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